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Charlie Andreu Rivel

 La Familia Andreu Rivels  

  Atigolos de  Jorge Elias 

Sobre Los Andreu Rivels



JOHNNY RIVEL

Sound project 2

Sound Titel , JAS PROJECT 5



Charlie Chaplin y Celito Rivel, Rogelio Rivel, René Rivel

 
Charlie Chaplin y Celito Rivel, Rogelio Rivel, René Rivel
                                                                                                                                                                               Ed Sullivan Show and the Trio Rivels René, Celito, Rogelio. 1965
 
                                       Munich 1965

 

     Jorge Elias 

         7-2-1955     

    Hoja del Lunes

 

CELITO Y ROGELIO ANDREU

Perfiles circenses

 

    Han llegado a Barcelona, para tomarse unos días de descanso con los suyos, Celito y Rogelio Andreu, los famosos augustos internacionales. Han actuado durante un mes en Brighton (Inglaterra), encuadrados en una revista sobre hielo.  Junto con René, el enharinado, desarrolaron ante el público inglés su número de clownes conocido por los 3 Rivels. Luego trabajaron en Londres, en la televisión, en un programa que tenía como base a nuestros compatriotas.

    El éxito en Inglaterra de los hermanos Andreu Rivels fue, como en todas partes, extraordinario.

El mismo Charlie Chaplin, el verano pasado, en Lausanne,

 salió a la pista para abrazar, después de la representación, a los tres payasos.

“Es usted mejor que yo”, 

dijo, modestamente, a Celito,

quien, en su número de los trapecios volantes, había hecho su celebrada parodia del cineasta. “Te presento a tu tío”, añadió, humorísticamente, dirigiéndose a su hijo allí presente y refiriéndose al circense.

    Celito, con sus músculos faciales tensos, su voz cascada y grotesca, sus ademanes desenvueltos, tiene una comicidad temperamental, vigente incluso en su vida familiar. Rogelio, en cambio, que incorpora al segundo augusto, más inteligente, con menos exageración en el maquillaje y en la indumentaria, no permite descubrir, lejos de la pista, la existencia de un gran comediante, apto para provocar la risa. Su carácter es sosegado, tímido, melancólico, con una amargura incipiente traicionada por el surco naso-labial muy acusado. A través de su fidelísima devoción por su padre, por la esposa y por sus tres hijos de poca edad, da la versión renovada del payaso sentimental, sensible al dolor humano e implicado en un mecanismo profesional extraño a su temperamento.

    El número de clownes que explotan por todos los países resulta, al parecer, mucho más acabado que el presentado por Charlie, el hermano disidente, más lleno de matices y de intenciones, con una armonía rotunda procedente de la compenetración entre los tres artistas. Según pudimos comprobar durante el otoño pasado, Charlie Rivel, que sobresale especialmente en el grotesco de los trapecios, halla la dificultad, al realizar el número de los payasos, de no tener a su lado a unos artistas con quienes trabaje de antiguo. Los “partners” del mayor de los Andreu, a pesar de su categoría, no pueden captar las más puras esencias de las filigranas inventadas y enseñadas por el viejo patriarca Andreu.

    Procedente de Inglaterra, René ha ido a descansar a París, acompañado por su esposa. Luego se trasladará a Colonia, para reunirse allí con sus hermanos menores. Los tres Rivels van a empezar, a primeros de marzo, en Alemania, con el Circo Williams, una temporada que durará nueve meses.

 

                                                                                                          E. L.

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7-2-1955         Hoja del Lunes

CELITO Y ROGELIO ANDREU

  Han llegado a Barcelona, para tomarse unos días de descanso con los suyos, Celito y Rogelio Andreu, los famosos augustos internacionales. Han actuado durante un mes en Brighton (Inglaterra), encuadrados en una revista sobre hielo.  Junto con René, el enharinado, desarrolaron ante el público inglés su número de clownes conocido por los 3 Rivels. Luego trabajaron en Londres, en la televisión, en un programa que tenía como base a nuestros compatriotas.

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4-8-1966 EL MUNDO DEPORTIVO

 

EL CIRCO ACTUALIZADO

 

El Circo Juvenil que se instaló en la Plaza Cataluña

    No es la primera vez que se instala un circo en plena plaza de Cataluña. Antes había allí uno permanente: eran otros tiempos y la misma urbanización de la plaza era diferente. Modernamente se hizo en plena Plaza de Cataluña una temporada de circo. Fue en el año 1944 para conmemorar la fecha de la terminación de la guerra. Se dio circo por todo lo alto, tres pistas actuando simultáneamente, un programa muy extenso, figuras de la categoría de los Rudi Llata y de los Rivels, a punto de emprender las giras por Europa que aún no han terminado.

    También en fecha más reciente hubo circo en la Plaza de Cataluña. Fue hace dos años, en plena primavera. Se instaló allí, al aire libre, una compañía venida de América: la de los universitarios de Tallahassee (Florida), la cual, durante dos días, dio funciones benéficas.

    Tales universitarios fueron por caminos inéditos: los de tomar el circo, aparte de hacerlo como diversión, como cultura. Los estudiantes, y principalmente los americanos, se entregan de lleno al deporte. Los de Tallahassee las emprendieron con el circo lo cual les permitió al igual que hacen los deportistas hacer sus viajecitos.

    El reverendo Silva también ha pisado y pisa caminos inéditos: los de dar a los muchachos de su “ciudad”, aparte de la cultura general y los estudios técnicos, una capacitación circense. Resulta difícil asegurar si, una vez crecidos estos muchachos y logrados unos conocimientos completos, ingresarán en el profesionalismo de lleno convertidos con la formación de familias circenses, en gentes de viaje. Lo cierto es que una parte de los residentes en la Ciudad de los Muchachos de Orense han estrenado profesión o actividad: la de artistas de circo, incipientes pero ya con resultados espléndidos.

    En “la Vanguardia”, del 28 de julio pasado, pudo leerse una noticia. Es la siguiente:

    “En la asamblea del “Ente Nazionale Circhi” en Milán se ha decidido crear un centro escuela para que los niños del circo puedan tener una educación circense completa – hasta ahora siempre muy defectuosa – teniendo al mismo tiempo una casa y un refugio para que puedan sentirse útiles y activos. La vida de caravana está perdiendo cada vez más el carácter patriarcal que la caracterizaba, y los niños no reciben más educación que la que se desarrolla en torno a ellos. En el nuevo centro, los jóvenes aprenden de los mayores – según la tradición – toda la serie de saltos fundamentales, tendrán el primer contacto con el trapecio y aprenderán el “jonglage” de la acrobacia. Es ésta una útil iniciativa que servirá para elevar el nivel de los futuros espectáculos y evitar de este modo desilusiones en un público todavía favorable a este espectáculo”.

    Resistámonos a la tentación de comentar la nota en su aspecto técnico a pesar de los confusionismos que, en su última parte, encierra. Limitémonos a hacer el paralelismo con la escuela de circenses fundada por el Rvdo. Silva. El sacerdocio no se emplea ahora en los que nacieron bajo la grada. Escogió a los niños casi al azar y con el único propósito de orientación. Pero también el viejo entusiasta por el circo se preocupó siempre, antes de que las virtudes circenses, de todas las humanas y formativas, desde las simplemente educativas hasta las intelectuales.

    La conclusión es pues una: que si en un país de mucha densidad circense como es Italia se proyecta crear una escuela para los niños del circo, esta escuela existe ya, aun cuando vaya dedicada a los que no son “enfants de la balle”, en España. Ello, gracias a un esfuerzo solitario: el del Rvdo. Silva, director de la “Ciudad de los Muchachos”, de Orense.                  

Jorge ELIAS

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7-1-1966         EL MUNDO DEPORTIVO

 

TEMAS DE CIRCO

Los Payasos RIVELS

en el Palacio de los Deportes

 

    A los payasos Rivels, a los que hemos redescubierto ahora después de más de veinte años de no haberles visto actuar, es como si los presintiéramos.  Cuando echamos en cara a los payasos su verborrea, y sus chistes, cuando no aceptamos sus atrevimientos verbales, cuando proclamamos que e1 payaso en un intérprete --ridículo, grotesco- de las piezas propias del circo, tenemos en el fondo una imagen: la de los Rivels, definidores del arte de la interpretación circense, exponentes genuinos de lo que debe hacerse en el circo y hasta qué limite puede hacerse.

    Confesemos un viejo temor: el de que los Rivels no gustaran.  No gustó, en la proporción que convenía, Grock. ¿Se mostrarían también ellos demasiado inteligentes, demasiado puros, sólo aptos para las paladares más exquisitos?

    Mi temor resultó infundado: los Rivels han gustado a todos y han gustado hasta el entusiasmo.  Incluso han gustado a los niños y así es como tenía que suceder ¿No hemos quedado en decir que el lenguaje del circo es y tiene que ser universal, apto para todas las mentalidades?  Los Rivels han hallado el tono justo: eficaz en cuanto al intransigente teorizador y eficaz en cuanto al que acude al espectáculo sin ningún "parti pris".

      Nuestra campañas, por lo tanto, no partían de ningún punto falso, totalmente superado. Sabíamos a lo que íbamos y los hechos no nos han desmentido: a luchar por la permanencia del circo de más categoría. Y al presentarse en Barcelona, los Rivels han superado todos los pronunciamientos favorables, la dura prueba por la que pasan todos los clones que proceden de más allá de nuestras fronteras: 1a de enfrentase con un público que, por hallarse acostumbrado a los cómicos habladores,  tiene fama de duro y de intransigente.

    Pero la permanencia de los clones del viejo estilo es aún posible. Si Charlot - y principalmente el de la primera época- tiene una perpetua validez, tampoco a los payasos les es exigida une renovación. La exigencia, en cambio, es otra: la de una calidad de peso del todo convincente.  Y si Grock, por resultar demasiado puro, no gustó a los más, los Rivels dan plenamente en el clavo: el de su arte plenamente universal, logrado a través de las disciplinas de siempre y presentado con las mayores exquisiteces del talento.

    El redescubrimiento de los Rivels - o simple descubrimiento por parte de los más- ha sido, pues, según el parecer de todos, totalmente feliz. René,  Celito y Rogelio Andreu, así, han resultado, de vuelta de vuelta de tantos años de actuar por Europa, profetas en su tierra.  Podían, haber quedado como una vieja entelequia.  Han resultado unos artistas completamente al día y merecedores de los aplausos más unánimes.                                                            

                                                                       Jorge Elias

 

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1-1-1966         EL MUNDO DEPORTIVO

 

LOS 3 RIVELS, PAYASOS

en el Palacio de los Deportes

           

    La organización de la Olimpíada Mundial del Circo, que se está celebrando en el Palacio Municipal de los Deportes ha cometido un error: el de no poner el acento en la propaganda sobre la presencia y actuación de los Rivels, los payasos de primerísima categoría mundial. René, Celito y Rogelio no han actuado en Barcelona desde hace más de veinte años. Entretanto han recorrido Europa de punta a rabo, siempre en las mejores casas. Son, además, por la ascendencia paterna, catalanes - el apellido civil Andreu no miente - y se consideran, por tener en Barcelona el domicilio permanente, catalanes, según es española su nacionalidad. Si la propaganda hubiese insistido, el nombre de los Rivels podría ir ahora de boca en boca, tal como adquirió la fama el de Pinito del Oro, artista que, ahora hace nueve años, fue presentado en Barcelona en el mismo Palacio de los Deportes. No: los Rivels no tienen en los carteles ningún relieve y la propaganda es hoy día necesaria: las gentes actúan al dictado de lo que se les proclama.

    Eso sí: llegado el caso del desplazamiento del espectador a Montjuich, los Rivels satisfacen plenamente a todos. Resultamos testigos plenamente válidos del fenómeno registrado: el de las risas de niños y mayores, el del mejor contento de todos cuantos asisten a una función. Podía haber sucedido que, según aconteció con Grock, los Rivels gustaran en Barcelona a una minoría muy ínfima. Ha sucedido todo lo contrario: el beneplácito general, tanto en cuanto al llamado público popular como en cuanto a las sensibilidades más cultivadas. El arte de los tres catalanes, pues, es puro oro de ley: arte de validez universal, apto para todos los climas y que opera sobre las mismas constantes que hicieron la fama de Chaplin: constantes de receptividad, de resortes muy delicados que, al quedar pulsados, producen el diálogo fecundo entre intérprete y espectador.

    Para lograr el impacto, los Rivels podrían permitirse el exceso, la insistencia prolija y grosera sobre determinado mecanismo jocoso. Van por el camino contrario: el de la mesura, de la contención, de la simple insinuación en lugar de los subrayados. Su arte cómico es producto de la depuración, de la búsqueda constante de la síntesis en lugar de desparramarse en abundancia de florilegios. Aún así, siendo su arte tan inteligente, todo aparece acabado de crear, poseedor de una gracia tierna y viva. La entrada, perfeccionada y mimada durante años, merece en resumen un solo comentario: que los Rivels la bordan.

    Vale la pena de aprovechar la estancia en Barcelona de tres artistas suyos que han alcanzado la fama por todos los rincones de Europa y que han merecido el beneplácito de los públicos modestos y de las casas reales. Ellos dan categoría y énfasis al mundo entero del circo, considerado a veces como arte menor y de proyección intrascendente. Gracias a la presencia de los Rivels, el circo se presenta en su dimensión más genuina, y si las familias reales europeas, también deseosas de la distracción, acogieron con entusiasmo la actuación de los payasos catalanes, bueno será que también nosotros nos pongamos en la línea de los que saben de que va, máxime ahora en que todos nos llenamos la boca de europeísmo y que aseguramos que queremos alejarnos de concepciones provincianas.

 

                                                Jorge ELIAS 

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18-1-1956       EL MUNDO DEPORTIVO TEMAS DE CIRCO

 

LOS ANDREU EN BARCELONA

    Como cada invierno, don Pedro Andreu, fundador de una dinastía de circenses, ha venido a pasar unos días en Barcelona. A sus 83 años, su salud es espléndida, y no han decrecido su energía ni su dinamismo.

    Esta vez, la estancia en su ciudad natal será muy breve: una semana justa. Sus hijos René, Celito y Rogelio, los 3 Rivels, tienen que hallarse, a principios de la semana próxima, en Hamburgo, para empezar ya la temporada.

    Como el año pasado, han venido junto con don Pedro hasta nuestra ciudad los hijos menores: Marcel, o sea Celito, y Rogelio, y en Barcelona quedarán la esposa e hijos de ambos, después de haber acompañado, la de Rogelio, a su esposo durante el viaje que ha durado nueve meses.

    Los Andreu, a partir del marzo pasado, han recorrido durante seis meses, toda la Alemania Occidental, Luxemburgo y el Sarre, contratados por el Circo Williams. Fueron, luego, a Austria, con el Circo Frederik Hagembek. La estancia en Viena, que tenía que durar veinte días, tuvo que prorrogarse ante el éxito inmenso que obtuvieron, hasta tres meses. Finalmente fueron a Hamburgo, en donde trabajaron en el Hamsa Theater, hasta fin de año.

    El éxito más ruidoso les acompañó, no tan sólo en Viena, sino en todas partes. Los 3 Rivels, en su número de payasos, son famosos en todo el mundo. Incluso fueron solicitados en Hollywood, para una actuación de un solo día, el de la vigilia de navidad, a efectuar por la televisión. Les fueron ofrecidos 10.000 dólares, o sea 400.000 pesetas, con el viaje por avión de ida y vuelta pagado. Por hallarse ligados al contrato tuvieron que rehusar y limitarse a trabajar por la televisión en Viena mientras duraba su actuación en el circo.

     La llegada a Barcelona de los Andreu ha coincidido con la reposición, en locales de reestreno de la película “Luces de Broadway”. En ella participa, aun cuando con suma brevedad, el mayor de los hermanos Andreu, Charlie, junto con sus hijos, los Charlivels, o sea Juan, Valentino y Charlie Andreu, nietos de don Pedro.

    Charlie Rivel, presentado en Barcelona por el Circo Price durante los meses de setiembre-octubre de 1954, aparece, en el film, en unas breves escenas del número de los trapecios volantes que ya le conocemos. La severidad, con el frac, de su indumentaria, no quita comicidad a los trucos del trapecio, y el público cinematográfico, una vez más, se rinde ante la eficacia del espectáculo circense.

    Los Charlievels, en una demostración portentosa de facultades, se exhiben en dos números de saltos aerostáticos e intervienen, ínfimamente, con su figura arrogante y su simpatía, en la acción de la película.

    La doble actualidad barcelonesa de la familia catalana Andreu, diseminada por todo el mundo, obliga a renovar el deseo de ver actuar, a alguno de sus componentes, en su ciudad natal. Al parecer, por parte de René, Celito y Rogelio, las dificultades no serían insuperables. Los tres hijos menores de don pedro, a pasar de no faltarles contratos, estarían incluso dispuestos al sacrificio económico para facilitar su actuación, casi desconocidos, entre sus conciudadanos.

                                                                                                          JORGE ELIAS

 
 
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Sense data      NOTES SOBRE LA FAMILIA RIVEL

 

Pare Andreu feia un número d’antipodista o terrestre. Els seus fills: acróbates, icaris, saltadors a la bàscula, pont a cinc, trapezis al Tívoli.

 

Treballaren des del novembre del 1913 fins a l’abril del 1914. El dissabte de Glòria d’aquell any debutaren a París, on els sorprengué la guerra europea. Fins a l’any 1925 voltaren per Espanya, amb circ propi, el Reina Victoria Eugenia. Entre els pallassos, treballaren amb ells, els germans Díaz, Toni Grice, Pompoff i Theddy, Pipo i Seiffert.

 

El pare va viure al carrer Tallers, on tenien una ebanisteria. El fill Pere nasqué al carrer Junqueres, al Poble Sec. Després passaren a viure a Sans. Germà Joan amb el qual debutà com a trapezista volant a l’any 1889, a Jaén.

 

Fills de Charlie: Pauline, Charlie, Valentino i Jordi-Joan.

 

Fills de Polo : Pere, Lluïsa, Paulette, Georgette, Rogelio, Jacques, Jacqueline, René.

 

René, nascut el 18-7-1904, casat en segones núpcies. La seva muller Gertrudis. Una nena, Renée, de dos anys.

 

 

Celito, nascut a Elboeuf, França, a l’any 1906. La seva muller, Larsen, danesa. Una nena de 14 anys, Maria Teresa. Estudia dança clàssica. Un nen de 8 anys Joan-Josep.

 

Rogelio, nascut a Roubaix, a l’any 1912. Casat amb Maria Rico, filla de la provincia d’Alacant. Una nena, Maria Lluïsa, nascuda a Ámsterdam, el 14-1-1950. Un nen, Rogelito, de 6 anys, i un altre, Perico, d’1, barcelonins.

 

Posseeixen: Alemany, anglès, francès, Italia. Han treballat a Holanda i Honoria, amb els idiomes del país, sense conèixer-los.

 

Van treballar a l’Olympia, a Barcelona, a l’any 1940, i al teatre Còmic, después de voltar per Espanta, a l’any 1948. A partir del 1948, han treballat sense interrupció pels països europeus.

 

El número de clowns és anomenat 3 Rivels. El del trapezi volant, 3 Andreu. Tenen tambén repertori un número de ballarins acròbates i excèntrics, presentat amb el nom de 2 Andreu (Celito i Rogelio).

 

Una filla, Maria Lluisa, va morir als 18 anys, a l’any 1915, a Sant Sebastià, d’unes febres tifoidees, amb congestió pulmonar. Va refredar-se a la plaça de Graus d’Haro, en un dia de pluja, en ajudar a recollir el material del circ, del qual el seu pare era empresari.

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 Johnny Rivel

Sound and Text Copyright ©

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    El éxito en Inglaterra de los hermanos Andreu fue, como en todas partes, extraordinario.

El mismo Charlie Chaplin, el verano pasado, en Lausanne,

 salió a la pista para abrazar, después de la representación, a los tres payasos. “Es usted mejor que yo”, dijo, modestamente, a Celito, quien, en su número de los trapecios volantes, había hecho su celebrada parodia del cineasta. “Te presento a tu tío”, añadió, humorísticamente, dirigiéndose a su hijo allí presente y refiriéndose al circense.

    Celito, con sus músculos faciales tensos, su voz cascada y grotesca, sus ademanes desenvueltos, tiene una comicidad temperamental, vigente incluso en su vida familiar. Rogelio, en cambio, que incorpora al segundo augusto, más inteligente, con menos exageración en el maquillaje y en la indumentaria, no permite descubrir, lejos de la pista, la existencia de un gran comediante, apto para provocar la risa. Su carácter es sosegado, tímido, melancólico, con una amargura incipiente traicionada por el surco naso-labial muy acusado. A través de su fidelísima devoción por su padre, por la esposa y por sus tres hijos de poca edad, da la versión renovada del payaso sentimental, sensible al dolor humano e implicado en un mecanismo profesional extraño a su temperamento.

    El número de clownes que explotan por todos los países resulta, al parecer, mucho más acabado que el presentado por Charlie, el hermano disidente, más lleno de matices y de intenciones, con una armonía rotunda procedente de la compenetración entre los tres artistas. Según pudimos comprobar durante el otoño pasado, Charlie Rivel, que sobresale especialmente en el grotesco de los trapecios, halla la dificultad, al realizar el número de los payasos, de no tener a su lado a unos artistas con quienes trabaje de antiguo. Los “partners” del mayor de los Andreu, a pesar de su categoría, no pueden captar las más puras esencias de las filigranas inventadas y enseñadas por el viejo patriarca Andreu.

    Procedente de Inglaterra, René ha ido a descansar a París, acompañado por su esposa. Luego se trasladará a Colonia, para reunirse allí con sus hermanos menores. Los tres Rivels van a empezar, a primeros de marzo, en Alemania, con el Circo Williams, una temporada que durará nueve mese

  E. L.

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7-1-1966         EL MUNDO DEPORTIVO

TEMAS DE CIRCO

Los Payasos RIVELS

en el Palacio de los Deportes

 

    A los payasos Rivels, a los que hemos redescubierto ahora después de más de veinte años de no haberles visto actuar, es como si los presintiéramos. Cuando echamos en cara a los payasos su verborrea, y sus chistes, cuando no aceptamos sus atrevimientos verbales, cuando proclamamos que e1 payaso en un intérprete –ridículo, grotesco- de las piezas propias del circo, tenemos en el fondo una imagen: la de los Rivels, definidores del arte de la interpretación circense, exponentes genuinos de lo que debe hacerse en el circo y hasta qué limite puede hacerse.

    Confesemos un viejo temor: el de que los Rivels no gustaran. No gustó, en la proporción que convenía, Grock. ¿Se mostrarían también ellos demasiado inteligentes, demasiado puros, sólo aptos para las paladares más exquisitos?

    Mi temor resultó infundado: los Rivels han gustado a todos y han gustado hasta el entusiasmo.  Incluso han gustado a los niños y así es como tenía que suceder ¿No hemos quedado en decir que el lenguaje del circo es y tiene que ser universal, apto para todas las mentalidades? Los Rivels han hallado el tono justo: eficaz en cuanto al intransigente teorizador y eficaz en cuanto al que acude al espectáculo sin ningún „parti pris“.

      Nuestra campañas, por lo tanto, no partían de ningún punto falso, totalmente superado. Sabíamos a lo que íbamos y los hechos no nos han desmentido: a luchar por la permanencia del circo de más categoría. Y al presentarse en Barcelona, los Rivels han superado todos los pronunciamientos favorables, la dura prueba por la que pasan todos los clones que proceden de más allá de nuestras fronteras: 1a de enfrentase con un público que, por hallarse acostumbrado a los cómicos habladores, tiene fama de duro y de intransigente.

    Pero la permanencia de los clones del viejo estilo es aún posible. Si Charlot – y principalmente el de la primera época- tiene una perpetua validez, tampoco a los payasos les es exigida une renovación. La exigencia, en cambio, es otra: la de una calidad de peso del todo convincente. Y si Grock, por resultar demasiado puro, no gustó a los más, los Rivels dan plenamente en el clavo: el de su arte plenamente universal, logrado a través de las disciplinas de siempre y presentado con las mayores exquisiteces del talento.

    El redescubrimiento de los Rivels – o simple descubrimiento por parte de los más- ha sido, pues, según el parecer de todos, totalmente feliz. René, Celito y Rogelio Andreu, así, han resultado, de vuelta de vuelta de tantos años de actuar por Europa, profetas en su tierra. Podían, haber quedado como una vieja entelequia. Han resultado unos artistas completamente al día y merecedores de los aplausos más unánimes.                                                            

                       Jorge Elias                                

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6-1-1966

EL CIRCO ACTUALIZADO

Los Andreu-Rivels

o „roda el món i torna al Born“

 

    René, Marcel – Marcelito, Celito – y Rogelio Andreu tuvieron el padre catalán por los cuatro costados. Se llamaba Pedro Andreu y Pausas, nació y vivió en la barriada de Sans barcelonesa y era aprendiz de carpintero.

    Tenía doce años y sintió la llamada de la vocación, la llamada del circo, entonces espectáculo muy popular. No lo pensó dos veces: detrás de los ambulantes, se escapó de casa.

    No es ahora ocasión para explicar toda la historia. Apuntemos sólo que, después de varios episodios, Pedro Andreu se hallaba, años más tarde, al frente de un pequeño circo de su propiedad. El mismo era artista: trabajaba al lado de un hermano suyo, fallecido años más tarde sin haber tenido hijos.

    No se limitó a recorrer España. España le resultó pequeña: él quería conquistar el mundo entero. Se fue, pues, a Francia. Allí se casó con una dama francesa también del oficio: María Luisa Lasesarre. Tuvieron seis hijos: José (Charlie como artista), Pablo o Polo, René, Marcel, Rogelio y María Luisa, fallecida ésta a, los 18 años de edad, en San Sebastián.

    Excepto el mayor, que vio la luz en Cubellas, los otros nacieron en el extranjero, los tres pequeños precisamente en Francia: René, en 1904, en Aubusson; Marcel, en 1906, en Le Boeuf, y Rogelio, en 1909, en Roubaix. Todos se nacionalizaron, sin embargo, españoles y han proclamado siempre su condición de españoles.

    Cuando terminó nuestra guerra, exactamente en 1940, actuaron mucho en Barcelona: Circo Olimpia, teatros Tivoli y Cómico, incluso locales de menos categoría. También hicieron varias temporadas por España entera: con Feijoo, Corzana, Carcellé y otros.

    Los Rivels – grupo antes constituido por Charlie, Polo y René – fueron, a partir de 1940, los tres hermanos menores, siempre llevados y dirigidos por el padre, maestro de todos, el cual sintió de nuevo el deseo de exiliarse a fin de buscar mayor campo de acción. Se fueron, pues, en 1948 a Italia, para continuar por Austria, Holanda y Europa entera.

    Los Rivels han estado tres años con el circo alemán Franz Althoff y cuatro años más en otros circos alemanes. Han actuado prácticamente en todos los países europeos y siempre en las mejores casas. Han hecho películas, televisiones y galas y han salido una sola vez de Europa. Fue para ir a Manila, hace tres años, y actuar durante un mes y medio en el Areneta Colisewn, local capaz para 36.000 personas.

    Desde el año 1948 han actuado, aparte de la actual, una sola vez en España. Fue en el año 1959 y con Circuitos Carcellé. La temporada fue de siete meses, hasta septiembre, pero el circo no llegó a Barcelona.

Entre los enterados por lo menos medianamente, los Rivels son aquí muy populares. No en vano la fama salta todas las fronteras. Pero aún puede hacerse otra consideración: que aquello de no ser profeta en su tierra no cuenta en su caso. Los Rivels, ahora en el Palacio Municipal de Deportes de Montjuich, gustan a todos muchísimo. Si hace casi veinte años que, como artistas, no se dejaron ver – por estar muy solicitados, por recibir ofertas superiores a las españolas ~ su reaparición ha resultado muy feliz, todos a la una en el momento del aplauso y del entusiasmo.

 Jorge ELIAS

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23-6-1970       DIARIO DE BARCELONA

 

PAYASOS DE EXPORTACION

 

    El tópico resulta ya antiguo: que España es una cuna de grandes payasos. ¿Sí? El lugar común no carece de base cierta. Limitándonos a los más conocidos, exportamos a Europa varias formaciones que adquirieron celebridad: los Tres Rivels. Charlie Rivel, Pompoff y Theddy, los Rudi-Llata; todos ellos, de la época actual.

    Ahora quedó registrado un nuevo envío: los Martini.

·         ¿En dónde harán la temporada próxima? preguntamos a los jóvenes artistas; los tres casi catalanes de pura cepa.

Estábamos en Toulouse a finales de año.

-     Iremos a Noruega. Ya hemos firmado.

-  ¿Noruega? ¿Cómo harán para desenvolverse en idioma tan enrevesado?

    -  ¿Cómo haremos? Llegamos aquí sin saber un ápice de francés. ¿No se despacha Carlo con toda propiedad? Igual sucederá en Noruega: que Carlo aprenderá en seguida lo que le toque decir. Ya estuvimos, además, años atrás, en Suecia. Conocemos, pues, el sitio en que tiene que apretarnos el zapato.

    Esto tienen de bueno los Martini: que no son habladores, sino parodistas. Así, cualquier entrada suya puede quedar trasladada al acto a cualquier país. Sólo falta que Carlo, o sea, el clown enharinado, sepa traducir el saludo y cuatro cosillas más, y Manolo y Loren - los augustos- pueden ir haciendo de las suyas; a través de la expresión corporal y de la mímica, desde luego.

-     Esta caravana es nueva - apuntamos a Loren, el más joven de los tres.

    -   Sí. Ahora tenemos una cada uno - dijo el augusto. Los tres nos hemos casado y tenemos que vivir con cierta comodidad. La caravana - o el camping, según la denominación más corriente y no circense - no es nuestro refugio temporal sino nuestra casa.

    Nos habría gustado saber cuánto les había costado cada unidad. Sólo recibimos la confidencia del sueldo: diariamente, tres ceros y una cifra altita delante. Para que vayan diciendo los profanos que los del viaje - según la denominación francesa - despiertan mucha lástima. Envidia, tendrían que decir.

·         Prometo que le escribiremos - anunció Manolo.

    Ahora quedó recibida, desde Noruega, la primera postal. La exportación ha sido, una vez más, un hecho.

 

 JORGE ELIAS

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1-9-1971 DIARIO DE BARCELONA

 

SUPERVIVENCIA DE LOS PAYASOS

 

En el último número de “Le cirque dans l'Univers" aparece, entre otras muchas, una pequeña noticia: que los payasos españoles Moreno, encuadrados en el Circo Knie, «hacen reír mucho con su "sillón americano"». ¡Vaya por los Moreno! En 1960, cuando andaban por España, Uge y Juanito Moreno ya presentaban la entrada del sillón, y la entrada estaba ya muy vista. Han pasado once años y Juanito, ahora sin Uge a su lado, no se ha movido de donde estaba ¿Cómo es que los payasos no se renuevan?

Esta es la acusación hecha a los Rudi Llata, actuantes ahora en el Circo Pinder: que no se renuevan. Así consta también en "Le cirque dans l'Univers», en donde se añade que "carecen de invención" fallo común entre los clownes. Pero de ahí a suponer, según hace Fellini, que el circo y, por ende, los payasos, está muerto, existe una enorme distancia. "¿Sans blague, signor Fellini.?, preguntan dos eminentes redactores del boletín del Club du Cirque, remendando la exclamación de Grock. Parece que Fellini se ha pasado de la raya.

 

"Los clowns", película producida por Fellini, está juzgada con mucha severidad en las páginas de "Le cirque dans l'Univers".

 

"Nuestra decepción ha sido total", consta allí, y nuestro fastidio, profundo. Lejos de responder al propósito de homenajear al mundo fascinante del circo, según declaración del autor de "La Strada", Fellini "

 

nos ofrece del circo -en "Los clownes"- una imagen ultrajantemente deformada, sin ninguna relación con la realidad». El director italiano ha recibido aún este reproche: «Ha abusado de la confianza de los clownes invitados a colaborar en la película", y los clownes son muchísimos y de fama: los Francesco, los Chabris, los Rivels, los Rudi Llata, Charlie Caroli, Zavatta y otros varios más.

 

Los payasos no son ahora lo que eran, desde luego. También el circo entero, por lo menos en el mundo occidental, ha perdido la categoría de antaño. ¿Cómo no tendría que acusar la competencia del cine y de la TV.

 

y la evolución constante de las formas de vivir y de divertirse las gentes? Otra cosa será que convenga el responso para el circo. Según parece, el circo es precisamente el único espectáculo actual que tenga futuro. En la misma U.R.S.S., por lo poco que sabernos, su popularidad es inmensa.

 

En el mismo número de «Le cirque dans l'Univers" aparece una noticia crítica de Annie Fratellini y Pierre Etaix, de quienes nos ocupamos en fecha muy reciente. Encuadrados en el programa del Circo Pinder, al igual que los Rudi Llata, Annie y Pierre resultan, según el artículo, las "vedettes" del espectáculo. Annie acredita ante todo sus dotes de música "al tocar los instrumentos más variados y luego, al caracterizarse de augusto, demuestra que ha ido a una buena escuela". Su humorismo es "irresistible", "tanto por su juego facial como por sus actitudes". "Su arte está hecho de finuras y de malicia y ella nos ha hecho pensar una vez más en sus tíos Paul y Albert".

Por su parte, «Pierre Etaix tiene mucho aplomo y elegancia, y se comprende la admiración que le profesa el gran Jerry Lewis, quien declaró a los telespectadores que veía en él a uno de los mejores clownes del mundo y a uno de los más originales.

Jordi Elias.

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sobre el thema, Los clowns", y la película producida por Fellini.

 "Los clownes"

yo me recuerdo dodavia mui bien cuamdo vino la orferda de Felini y el manocript ? a mi Padre René Rivel y a mis Tios Celito y Rogelio Rivels ?

 

nunga e visto a mi padre y mis tios tan infadado cuando an visto el manocript de Felini, las Balabras de mi Padre sobre Felini ? Felini es un grand director de cine, pero de payasos No intiende Nada de nada. i a si Felini le bregundo a Charlie.

 

el la vida ay gente que tienen cara y caracter y odros que No tiene Cara pero tienen so mascara de tras doden se sconden.

 

      yo me recuerdo dodavia mui bien cuamdo vino la orferda de Felini y el manocript ? a mi Padre René Rivel y a mis Tios Celito y Rogelio Rivels ?

      nunga nuca e visto a mi padre y mis tios tan infadado cuando an visto el manocript de Felini, las... Balabras de mi Padre sobre Felini ? Felini es un grand director de cine, pero de payasos No intiende Nada. i a si Felini le bregundo a Charlie.


      en la vida ay gente que tienen cara y caracter y odros que No tiene Cara pero tienen so mascara de tras doden se seconden.

      Johnny Rivel

Elegia del circ

 1954

La família Andreu

   (Pedro) Pere Andreu i Pausas, fundador de la dinastia

cirquenca, té cinc fills (una noia va morir), vintitrés néts i sis besnéts; quantitats, aquestes darreres, susceptibles encara d’augment. Fòra d’aquells que, pels pocs anys o mesos, no poden aplicar-se a cap altra cosa que a créixer, tots són artistes de circ, aclamats per tots els públics, estimats per tots els empresaris. El cognom Andreu, o la seva substitució, Rivels o Rivel, o, en una nova versió, Vels, és famós arreu del món. Particularment els cinc fills, gaudeixen del màxim prestigi cirquenc. Tal com d’altres catalans, treballen incessantment per les pistes de qualsevol país, en llargues temporades, i, a més de la fama, han adquirit una sòlida posició econòmica, alimentada encara pel treball de cada dia.

    El vell Andreu és català, exactament barceloní, nascut a la barriada d’Hostafrancs. El seu pare tenia un modest taller de fusteria, al qual ell feia les primeres armes com a aprenent. A tretze anys va fugir de casa, cap a París. El temptava l’aventura, l’ambició. Es sentia endut, sobretot, per l’atracció del circ. El circ, espectacle popular en aquell temps, l’havia conquerit repentinament, i l’amor que sentia duraria tota la vida.          

    El pare Andreu té vuitanta anys; va néixer el 1874. Molt de tant en tant, torna a la ciutat nadiua, acompanyat dels seus fills menors, René, Celito – o sigui Marcel – i Rogelio. Charlie i Polo, els dos més grans, s’han emancipat de la tutela paterna, i han trencat, segons sembla, la relació amb el pare. Mantenir el timó damunt la totalitat de la família, hauria estat d’un heroïsme superior al de les forces humanes. Apart de les lluites per interessos, sempre desintegradores de les famílies, les cinc nores del pare són, totes elles, de nacionalitat diferent. Només la de Rogelio, el més petit – deixada apart la muller de Charlie, nascuda a Madrid però criada i educada a l’estranger – és de nacionalitat espanyola, i, com a excepció, no artista de circ. Cinc nores oriundes de països diversos, amb educació, sensibilitat i gustos diferents, havien de provocar, fatalment, qualsevol ruptura. Cinc diferents idiomes nadius, apart del sisè, el del pare, convertiren la llar en una autèntica torre de Babel. El vell Andreu pot dónar-se per satisfet de governar, encara als vuitanta anys, els destins de tres dels seus fills.

    L’antic aprenent d’Hostafrancs, allunyat durant tants anys de la pàtria, s’ha desacostumat del català. Només l’usa, amb expressions breus, segons sembla, quan està enfadat, o sigui quan reprimeix menys els impulsos més autèntics. La llengua de relació amb els fills és, per damunt del francès, el castellà. El castellà del pare, deficientíssim, molt catalanitzat i afrancessat, posseeix, amb molta profusió, irreprinibles, locucions i exclamacions enterament franceses.

    Els fills, educats i nascuts – fora de Charlie, o sigui Josep, fill d’un poblet de Catalunya – a l’estranger, posseeixen un castellà dificultós com el de qualsevol francés o alemany. El tipus físic de cadascú d’ells ja acusa, per si sol, una barreja de races. René mateix, rosat i robust, calmós i digne, és un alemany de cap a peus. El comú denominador dels quatre – el pare inclòs – tots ells rossencs, és una calva absoluta, lluentíssima, prematura en Rogelio, totjust de trenta cinc anys d’edat.

    Charlie, quinze anys més vell que el germà petit, és baix i fornit, rondanxó, més alemany, també, que no pas llatí. Dissimula la calva familiar amb una cabellera postissa garantidora d’impossibles esllavissades. El sentiment d’inferioritat per la calva és fàcilment observable. Quan, en un dels seus números de pallàs, es col·loca un postís que, potser amb una intenció grotesca, és de calvície, no oblida, cap dia, en el moment de sonar els aplaudiments i haver de saludar, de treure’s la perruca de treball per demostrar que, al seu dessota, hi ha, segura, una cabellera.

    El seu rostre, mancat d’arrugues, ni al front ni al costat de la boca – a l’inversa, per exemple, del de Grock, posseïdor d’unes faccions de goma – no acusa l’existència del pallàs, habitualment amb una gran mobilitat facial. La primera impressió del fill Andreu més gran, amb un accent castellà deficient com el de tots els germans, és de reserva, d’encarcarament. Charlie Rivel és, tanmateix, a intimitat, segons sembla, ben humorat, ocorrent. Sense necessitat de forçar l’expressió, els seus muscles facials, tivants, les celles sempre en repòs, expressen fàcilment la intenció còmica. En el treball, el seu humorisme serà a flor de pell, elemental, directe, i no pas com a resultat de l’amarguesa secreta, transformada heroïcament en rialles.

    En el número de trapezis, ha fet famosa, universalment, la seva paròdia de Xarlot. El trapezi, enlloc d’ésser el mitjà per una exhibició atlètica, és el simple pretext per la pallassada: repertori de caigudes aparatoses, actituds ridícules, unes dificultats inacabables per encasquetar-se el barret o bé per atènyer el bastonet flexible. Anys enrera, l’habillament de l’artista, i tot el seu agombol, era talment el de l’actor cinematogràfic, malgrat que després, a conseqüència d’un plet, l’artista de circ hagué de sortir a la pista de frac o cobert amb copalta enlloc de bombí. Alguna vegada, àdhuc, alguna empresa cinematogràfica havia exhibit, com a anunci, una fotografia del pallàs, enlloc de fer-ho, tal com pretenia, del cineasta, tanta era la fidelitat de l’imitació, a més del treball, del maquillatge. Xarlot i Rivel, tanmateix, es troben en els pols oposats de la filosofia de la vida. Mentre en el pallàs l’humor és fresc, sense una segona intenció, infantil, el de l’artista que apareix en el llenç – superats els films primers, de breu metratge – hi ha l’amarguesa, el sentimentalisme i el grotesc torturat de l’home que, enlloc de fer riure, voldria plorar.

    Charlie Rivel, qui actuà a Barcelona després de més de trenta anys d’absència, representa un triomfador plè de la professió. Enlloc d’acollir-se en una pensió, segons l’estil més general dels cirquencs, va instal·lar-se, a Barcelona mateix, en un hotel de primer ordre. Als voltants de París disposa, com a residència fixa, d’un castell superb. Nascut accidentalment a Cubelles, un poblet de la província de Tarragona, ha sentit sempre nostàlgia, malgrat no posseïr el català, de la terra nadiua. Adhuc pretén, com en un impuls d’identificar-se amb el país, de posseïr les caractarístiques temperamentals de la seva gent. Després d’haver voltat mig món, després d’haver aparegut amb tota preferència en les revistes cirquenques d’arreu, després d’haver rebut l’afalac de reis i dels polítics més famosos, la visita que realitzà al poblet on nasqué accidentalment motivà, segons sembla, la seva emoció autèntica.

    Amb Polo i René havia muntat, anys enrera, un número de trapezis i d’acrobàcia que havia assolit un èxit fenomenal. Durant els anys d’actuació, s’havia convertit en una de les atraccions internacionals més cotitzades. Després, optà per treballar separat de cap germà, i el seu èxit, en cap moment, no ha empal·ladit.

    Té quatre fills, d’entre ells una noia, els quals, acròbates i dansarins, han adoptat, a la pista, el nom de Charlie Vels – derivació de Rivels – i disfruten també d’una gran popularitat internacional. L’un d’ells i la noia, ambdós casats, tenen en conjunt quatre fills, besnésts, per tant, del fundador de la dinastia cirquenca.

    Polo, un august trist, ple de melanconia, té vuit fills, quatre dels quals, dos nois i dues noies, estigueren, abans que llur oncle Charlie, a Barcelona i treballaren en una sala de festes, en un número molt aplaudit de dansa acrobàtica. La nova generació segueix el mateix camí de l’èxit dels fills del barceloní. El cognom Andreu i les seves derivacions, serà aclamat, durant molts anys, per tots els públics d’Europa i Amèrica.

    Entre contracte i contracte, Pere Andreu va venir a Barcelona, amb els tres fills, per un esdeveniment familiar: el naixement d’un nét, fill de Rogelio. N’hagué de presenciar un altre, imprevist: la mort de la muller, Maria Lluïsa Lasserre, desapareguda sobtadament, durant una nit. La dissort no pogué alterar el pla de treball, inajornable. Pocs dies després del sepeli, els tres germans, guaits pel pare, tornaven a acudir a la sala d’entrenament, on havien de practicar un número de trapezis volants, abandonat durant molts anys.

    René, el del tipus alemany, robust i plàcid, fa de portor. Enlloc de treballar a gran alçària, tal com les àligues humanes, i amb dos trapezis, ho faran a pocs metres de terra i de trapezi a portor i portor a trapezi. René es trava de cames al quadrant, cappervall, i anirà rebent, amb les mans, els germans que, després del viatge, es desprenguin de la barra del trapezi.

    Rogelio, més aviat menut, enravenat, amb un aire de melanconia, va d’una banda a l’altra, penjat del llistó. Quan es deixa anar, impulsat pel moviment pendular, és recollit pel que no es mou, amatent, el qual, en balancejar-se amb l’àgil a sota, agafa impuls per tornar el viatger al trapezi.

    La passada, més complicada, és a vegades per sobre la barra o després de mitja volta en tirabuixó o amb una volta de campana. Els artistes, desentrenats, van insegurs, particularment l’àgil. Per terra, a poca distància, hi ha copiosos coixins, evitadors de caigudes malignes. El pare Andreu, altrement, té la drissa de la “loncha” a la mà, amb l’ull alerta. Encara que les mans que treballen no resten agafades, l’àgil, lligat de cintura, no arribarà a tocar a terra, estirat pel pare.

    Celito, també en funció d’àgil, incorporarà el Xarlot, talment com feia el seu germà Charlie. Apareix, tot i que només es tracta d’entrenar-se, amb unes sabates monstruoses, bombí i bastonet. El seu joc serà grotesc: simulació de falles, cap plàstica en l’actitud, les cames arronçades. Quan torni a la banqueta d’on ha sortit, hi caurà assegut, ridícol, en una apariència d’inhabilitat.

    Ell posarà, contínuament, la nota còmica, aprofitada per tots per recobrar el respir després de l’esforç físic. Quan vagi per enfilar-se a la banqueta, a través d’una escala de mà, es succeiran les ensopegades i les caigudes, sempre imprevistes, gracioses. El barret i el bastó, en esllavissar-se o no ésser atrapats per l’altre, permetran una gran varietat d’incidents, finíssims malgrat llur mecanització.

    Celito té la comicitat natural, vessada sense cap esforç. El seu to de veu, fosc i esquerdat, provoca la hilaritat immediata. Adhuc fòra del treball, la ironia, la broma seca, la pallassada, sorgeixen d’ell espontàniament. El gest és intencionat, expressiu, grotesc. Quan adopta una actitud seriosa, sembla que es reprimeixi una necessitat vital, poderosa.

    Amb un element així, no és estrany que els tres germans, talment com els dos emancipats, triomfin principalment com a pallassos, amb el nom de 3 Rivels. René, senyorial i autoritari, incorpora l’enfarinat. Rogelio, fi, agut, ple de matissos, fa l’un dels augusts. Celito s’emporta totes les rialles, dinàmic, inexhaurible, fantasiós. El seu parlar xampurrejat, cantellut, traduït a qualsevol idioma, deu tenir èxit en els públics més diversos.

    El vell Andreu, ple d’energia física i intel·lectual, ha dirigit eficaçment tot l’assaig. Nerviós, actiu, parla vertiginosament, amb obstinació, a vegades voluble. Menut i ossós, sense haver-li desaparegut del tot la contextura atlètica, se’n va cap a casa, a l’hora de plegar, amb un pas encara àgil. D’ençà de fa molts anys, malgrat que ningú no l’habiti, ha conservat el pis, modest del Poble Sec. Puja els esglaons, en una xifra superior als anys que té, sense enuig i sense dificultat. Al rebedor, sempre a punt, hi ha una muntanya de maletes, amb la senyal de tots els hotels i totes les fronteres. Aviat tornaran a emprendre el viatge, per una estada de mesos a qualsevol capital. El vell Andreu, embriagat per la professió, no abandonarà mai els tres fills fidels. Allunyat de la muller que reposa, potser serà enterrat en terra forastera. Es el tribut d’incertesa que cal pagar sempre a la professió i ell no vol pas negar-s’hi. La professió, sempre exigent, té omnipotència i ell és el seu esclau, submís, agraït dels beneficis i oblidat dels esforços i dels sacrificis.

    El pas de Pepe Andreu, o sigui Charlie, per la nostra ciutat, va permetre de descobrir, una vegada presenciat l’entrenament dels seus tres germans, les similituts dels números respectius. Charlie, després d’un plet, va haver de treure la lletra final de Rivels, el seu cognom de circ. Reclamat per Chaplin, va haver de substituir l’antiga americana irrisòria per un frac de bon tall, i el bombí, per un copalta rutil.lant. El número de trapezis, però, realitzat per Charlie, amb un àgil i un portor no familiars d’ell, és sensiblement igual al que executen, segons l’entrenament, els seus tres germans. El número còmic musical, a la vegada, resulta, segons alguns indicis, calcat l’un de l’altre, sense que cap dels dos executants se n’hagi volgut desentendre.

   Algunes fotografies dels tres Rivels reunits, trobades en programes estrangers, revelen que Celito du una semarreta molt semblant a la de Charlie, llarga gairebé fins a terra i escollada. La caracterització facial és, també, gairebé idèntica amb la del germà amb qui estan renyits: tota la part davantera de la cara fins a sota dels ulls, pintada de blanc; el nas, erecte i escapçat. Una nota propagandística, encara, d’un programa francés, presenta René, Celito i Rogelio, com a intèrprets de la trapelleria del pont i el pontet, executada per Charlie durant el seu pas per la nostra ciutat.

    La conseqüència de tot plegat, deixada apart d’estranyesa de no haver rebut els 3 Andreu – designació usada en el número dels trapezis – per la paròdia de Celito, la reclamació de Chaplin, sembla poder ésser que un pallàs, igualment com un artista cirquenc de qualsevol altra mena, no pot modificar el seu número o fer-lo nou, amb nous materials. Grock mateix, d’ençà que va separar-se d’Antonet fins a les seves velleses, va exhibir arreu del món un número sense cap modificació, sempre exacte a través dels anys, descomptats els canvis d’un llenguatge a l’altre. Els pallassos, en aquest aspecte, malgrat que es tracti de figures importants, revelen una manca d’inventiva evident, incapaços d’enriquir constantment el repertori. Antonet, potser, mestre de Grock, era l’únic que sabia superar-se sense parar, com a inventor fecundíssim de nous trucs, sense necessitat de manlleus aprofitats anys i anys. Al seu costat, en un altre terreny, només podria posar-se Chaplin, inexhaurible, l’únic geni autèntic que ha produit la història universal del cinema. Els quatre germans Andreu, en canvi, deixat de jutjar Polo, desconegut per nosaltres, posseeixen, és clar que amb una gran força, l’únic bagatge rebut del vell don Pere, escapat de casa als tretze anys, cap a una aventura que seria feconda, per no voler convertir-se en un fusteret d’Hostafrancs.

E.L. 

 

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31-1-1955       Hoja del Lunes

 

Perfiles circenses

 

Fundador

de una dinastia

 

    Se halla en Barcelona don Pedro Andreu y Pausas, padre de los Andreu-Rivels, los famosos circenses internacionales. El viejo Andreu, después de haber estado durante nueve meses en Suiza, en donde sus hijos trabajaron en el Circo Knie, ha dejado que René, Celito y Rogelio se fueran solos a Inglaterra para cumplir un contrato de dos meses, y él se ha tomado el invierno para el descanso en espera de volver a París, a su soberbio palacio, el próximo verano.

    En su modesto piso del Pueblo Seco, don Pedro Andreu sólo encuentra recuerdos dolorosos. Allí falleció, hace un año, doña María Luisa Lasserre, también circense. El viejo artista no puede ovidar a la que fue su compañera ejemplar, fallecida de súbito, incomprensiblemente. La habitación de la esposa se conserva con la antigua distribución de muebles y de los objetos diversos, incluidas las imágenes religiosas, como señal del culto inmarcesible a la desparecida.

    El viejo Andreu, a los ochenta años cumplidos, no puede acostumbrarse, aquí o en el extranjero, a la soledad, abandonado por quien había estado a su lado durante casi sesenta años.

    Cuando su madre falleció, René, Celito y Rogelio se hallaban en Inglaterra, trabajando. Al recibir el telegrama anuncando la muerte, no pudieron tomar el avión para asistir al entierro. Se vieron obligados, por el contrario, igual que todas las noches, a hacer reír al público, siempre entusiasmados ante las exquisiteces de los 3 Rivels. Unos días después, una vez terminado el contrato, vinieron a Barcelona en donde la esposa de Rogelio daba a luz a su tercer hijo. A fines de febrero del año pasado, René, Celito y Rogelio, acompañados por su padre, se fueron a Suiza para cumplir el contrato del Circo Knie.

    Los tres artistas circenses, a su regreso de Inglaterra, también se hallan ahora en Barcelona, por pocas semanas. En breve se marcharán a Alemania, para trabajar allí durante otros nueve meses consecutivos. Por tercera vez, sólo con la excepción de Suiza, el padre dejará de acompañarles. Tal vez aproveche el ocio para dictar sus memorias. Escapado, por primera vez, de su domicilio de Hostafrancs, a los trece años de edad, él ha sido el fundador de cuatro dinastías de circenses, aclamados por todas partes. Charlie y Polo, o sea Pepe y Pablo, hijos suyos, ya tienen nietos casi a punto de debutar en las pistas. Los nombres de Rivels, Rivel, Vels y Andreu –en conjunto cinco hijos, ventitrés nietos y seis bisnietos- llenan, por toda Europa y América, los programas de más categoria. Las memorias del viejo don Pedro, antiguo aprendiz de ebanisteria e imprenta, tendrían, indudablemente, un gran interés.

EL.

 

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Elegia del circ – 1954

 

La família Andreu

 

    Pere Andreu i Pausas, fundador de la dinastia cirquenca, té cinc fills (una noia va morir), vintitrés néts i sis besnéts; quantitats, aquestes darreres, susceptibles encara d’augment. Fòra d’aquells que, pels pocs anys o mesos, no poden aplicar-se a cap altra cosa que a créixer, tots són artistes de circ, aclamats per tots els públics, estimats per tots els empresaris. El cognom Andreu, o la seva substitució, Rivels o Rivel, o, en una nova versió, Vels, és famós arreu del món. Particularment els cinc fills, gaudeixen del màxim prestigi cirquenc. Tal com d’altres catalans, treballen incessantment per les pistes de qualsevol país, en llargues temporades, i, a més de la fama, han adquirit una sòlida posició econòmica, alimentada encara pel treball de cada dia.

    El vell Andreu és català, exactament barceloní, nascut a la barriada d’Hostafrancs. El seu pare tenia un modest taller de fusteria, al qual ell feia les primeres armes com a aprenent. A tretze anys va fugir de casa, cap a París. El temptava l’aventura, l’ambició. Es sentia endut, sobretot, per l’atracció del circ. El circ, espectacle popular en aquell temps, l’havia conquerit repentinament, i l’amor que sentia duraria tota la vida.          

    El pare Andreu té vuitanta anys; va néixer el 1874. Molt de tant en tant, torna a la ciutat nadiua, acompanyat dels seus fills menors, René, Celito – o sigui Marcel – i Rogelio. Charlie i Polo, els dos més grans, s’han emancipat de la tutela paterna, i han trencat, segons sembla, la relació amb el pare. Mantenir el timó damunt la totalitat de la família, hauria estat d’un heroïsme superior al de les forces humanes. Apart de les lluites per interessos, sempre desintegradores de les famílies, les cinc nores del pare són, totes elles, de nacionalitat diferent. Només la de Rogelio, el més petit – deixada apart la muller de Charlie, nascuda a Madrid però criada i educada a l’estranger – és de nacionalitat espanyola, i, com a excepció, no artista de circ. Cinc nores oriundes de països diversos, amb educació, sensibilitat i gustos diferents, havien de provocar, fatalment, qualsevol ruptura. Cinc diferents idiomes nadius, apart del sisè, el del pare, convertiren la llar en una autèntica torre de Babel. El vell Andreu pot dónar-se per satisfet de governar, encara als vuitanta anys, els destins de tres dels seus fills.

    L’antic aprenent d’Hostafrancs, allunyat durant tants anys de la pàtria, s’ha desacostumat del català. Només l’usa, amb expressions breus, segons sembla, quan està enfadat, o sigui quan reprimeix menys els impulsos més autèntics. La llengua de relació amb els fills és, per damunt del francès, el castellà. El castellà del pare, deficientíssim, molt catalanitzat i afrancessat, posseeix, amb molta profusió, irreprinibles, locucions i exclamacions enterament franceses.

    Els fills, educats i nascuts – fora de Charlie, o sigui Josep, fill d’un poblet de Catalunya – a l’estranger, posseeixen un castellà dificultós com el de qualsevol francés o alemany. El tipus físic de cadascú d’ells ja acusa, per si sol, una barreja de races. René mateix, rosat i robust, calmós i

 digne, és un alemany de cap a peus. El comú denominador dels quatre – el pare inclòs – tots ells rossencs, és una calva absoluta, lluentíssima, prematura en Rogelio, totjust de trenta cinc anys d’edat.

    Charlie, quinze anys més vell que el germà petit, és baix i fornit, rondanxó, més alemany, també, que no pas llatí. Dissimula la calva familiar amb una cabellera postissa garantidora d’impossibles esllavissades. El sentiment d’inferioritat per la calva és fàcilment observable. Quan, en un dels seus números de pallàs, es col·loca un postís que, potser amb una intenció grotesca, és de calvície, no oblida, cap dia, en el moment de sonar els aplaudiments i haver de saludar, de treure’s la perruca de treball per demostrar que, al seu dessota, hi ha, segura, una cabellera.

    El seu rostre, mancat d’arrugues, ni al front ni al costat de la boca – a l’inversa, per exemple, del de Grock, posseïdor d’unes faccions de goma – no acusa l’existència del pallàs, habitualment amb una gran mobilitat facial. La primera impressió del fill Andreu més gran, amb un accent castellà deficient com el de tots els germans, és de reserva, d’encarcarament. Charlie Rivel és, tanmateix, a intimitat, segons sembla, ben humorat, ocorrent. Sense necessitat de forçar l’expressió, els seus muscles facials, tivants, les celles sempre en repòs, expressen fàcilment la intenció còmica. En el treball, el seu humorisme serà a flor de pell, elemental, directe, i no pas com a resultat de l’amarguesa secreta, transformada heroïcament en rialles.

    En el número de trapezis, ha fet famosa, universalment, la seva paròdia de Xarlot. El trapezi, enlloc d’ésser el mitjà per una exhibició atlètica, és el simple pretext per la pallassada: repertori de caigudes aparatoses, actituds ridícules, unes dificultats inacabables per encasquetar-se el barret o bé per atènyer el bastonet flexible. Anys enrera, l’habillament de l’artista, i tot el seu agombol, era talment el de l’actor cinematogràfic, malgrat que després, a conseqüència d’un plet, l’artista de circ hagué de sortir a la pista de frac o cobert amb copalta enlloc de bombí. Alguna vegada, àdhuc, alguna empresa cinematogràfica havia exhibit, com a anunci, una fotografia del pallàs, enlloc de fer-ho, tal com pretenia, del cineasta, tanta era la fidelitat de l’imitació, a més del treball, del maquillatge. Xarlot i Rivel, tanmateix, es troben en els pols oposats de la filosofia de la vida. Mentre en el pallàs l’humor és fresc, sense una segona intenció, infantil, el de l’artista que apareix en el llenç – superats els films primers, de breu metratge – hi ha l’amarguesa, el sentimentalisme i el grotesc torturat de l’home que, enlloc de fer riure, voldria plorar.

    Charlie Rivel, qui actuà a Barcelona després de més de trenta anys d’absència, representa un triomfador plè de la professió. Enlloc d’acollir-se en una pensió, segons l’estil més general dels cirquencs, va instal·lar-se, a Barcelona mateix, en un hotel de primer ordre. Als voltants de París disposa, com a residència fixa, d’un castell superb. Nascut accidentalment a Cubelles, un poblet de la província de Tarragona, ha sentit sempre nostàlgia, malgrat no posseïr el català, de la terra nadiua. Adhuc pretén, com en un impuls d’identificar-se amb el país, de posseïr les caractarístiques temperamentals de la seva gent. Després d’haver voltat mig món, després d’haver aparegut amb tota preferència en les revistes cirquenques d’arreu, després d’haver rebut l’afalac de reis i dels polítics més famosos, la visita que realitzà al poblet on nasqué accidentalment motivà, segons sembla, la seva emoció autèntica.

    Amb Polo i René havia muntat, anys enrera, un número de trapezis i d’acrobàcia que havia assolit un èxit fenomenal. Durant els anys d’actuació, s’havia convertit en una de les atraccions internacionals més cotitzades. Després, optà per treballar separat de cap germà, i el seu èxit, en cap moment, no ha empal·ladit.

    Té quatre fills, d’entre ells una noia, els quals, acròbates i dansarins, han adoptat, a la pista, el nom de Charlie Vels – derivació de Rivels – i disfruten també d’una gran popularitat internacional. L’un d’ells i la noia, ambdós casats, tenen en conjunt quatre fills, besnésts, per tant, del fundador de la dinastia cirquenca.

    Polo, un august trist, ple de melanconia, té vuit fills, quatre dels quals, dos nois i dues noies, estigueren, abans que llur oncle Charlie, a Barcelona i treballaren en una sala de festes, en un número molt aplaudit de dansa acrobàtica. La nova generació segueix el mateix camí de l’èxit dels fills del barceloní. El cognom Andreu i les seves derivacions, serà aclamat, durant molts anys, per tots els públics d’Europa i Amèrica.

    Entre contracte i contracte, Pere Andreu va venir a Barcelona, amb els tres fills, per un esdeveniment familiar: el naixement d’un nét, fill de Rogelio. N’hagué de presenciar un altre, imprevist: la mort de la muller, Maria Lluïsa Lasserre, desapareguda sobtadament, durant una nit. La dissort no pogué alterar el pla de treball, inajornable. Pocs dies després del sepeli, els tres germans, guaits pel pare, tornaven a acudir a la sala d’entrenament, on havien de practicar un número de trapezis volants, abandonat durant molts anys.

    René, el del tipus alemany, robust i plàcid, fa de portor. Enlloc de treballar a gran alçària, tal com les àligues humanes, i amb dos trapezis, ho faran a pocs metres de terra i de trapezi a portor i portor a trapezi. René es trava de cames al quadrant, cappervall, i anirà rebent, amb les mans, els germans que, després del viatge, es desprenguin de la barra del trapezi.

    Rogelio, més aviat menut, enravenat, amb un aire de melanconia, va d’una banda a l’altra, penjat del llistó. Quan es deixa anar, impulsat pel moviment pendular, és recollit pel que no es mou, amatent, el qual, en balancejar-se amb l’àgil a sota, agafa impuls per tornar el viatger al trapezi.

    La passada, més complicada, és a vegades per sobre la barra o després de mitja volta en tirabuixó o amb una volta de campana. Els artistes, desentrenats, van insegurs, particularment l’àgil. Per terra, a poca distància, hi ha copiosos coixins, evitadors de caigudes malignes. El pare Andreu, altrement, té la drissa de la “loncha” a la mà, amb l’ull alerta. Encara que les mans que treballen no resten agafades, l’àgil, lligat de cintura, no arribarà a tocar a terra, estirat pel pare.

    Celito, també en funció d’àgil, incorporarà el Xarlot, talment com feia el seu germà Charlie. Apareix, tot i que només es tracta d’entrenar-se, amb unes sabates monstruoses, bombí i bastonet. El seu joc serà grotesc: simulació de falles, cap plàstica en l’actitud, les cames arronçades. Quan torni a la banqueta d’on ha sortit, hi caurà assegut, ridícol, en una apariència d’inhabilitat.

    Ell posarà, contínuament, la nota còmica, aprofitada per tots per recobrar el respir després de l’esforç físic. Quan vagi per enfilar-se a la banqueta, a través d’una escala de mà, es succeiran les ensopegades i les caigudes, sempre imprevistes, gracioses. El barret i el bastó, en esllavissar-se o no ésser atrapats per l’altre, permetran una gran varietat d’incidents, finíssims malgrat llur mecanització.

    Celito té la comicitat natural, vessada sense cap esforç. El seu to de veu, fosc i esquerdat, provoca la hilaritat immediata. Adhuc fòra del treball, la ironia, la broma seca, la pallassada, sorgeixen d’ell espontàniament. El gest és intencionat, expressiu, grotesc. Quan adopta una actitud seriosa, sembla que es reprimeixi una necessitat vital, poderosa.

    Amb un element així, no és estrany que els tres germans, talment com els dos emancipats, triomfin principalment com a pallassos, amb el nom de 3 Rivels. René, senyorial i autoritari, incorpora l’enfarinat. Rogelio, fi, agut, ple de matissos, fa l’un dels augusts. Celito s’emporta totes les rialles, dinàmic, inexhaurible, fantasiós. El seu parlar xampurrejat, cantellut, traduït a qualsevol idioma, deu tenir èxit en els públics més diversos.

    El vell Andreu, ple d’energia física i intel·lectual, ha dirigit eficaçment tot l’assaig. Nerviós, actiu, parla vertiginosament, amb obstinació, a vegades voluble. Menut i ossós, sense haver-li desaparegut del tot la contextura atlètica, se’n va cap a casa, a l’hora de plegar, amb un pas encara àgil. D’ençà de fa molts anys, malgrat que ningú no l’habiti, ha conservat el pis, modest del Poble Sec. Puja els esglaons, en una xifra superior als anys que té, sense enuig i sense dificultat. Al rebedor, sempre a punt, hi ha una muntanya de maletes, amb la senyal de tots els hotels i totes les fronteres. Aviat tornaran a emprendre el viatge, per una estada de mesos a qualsevol capital. El vell Andreu, embriagat per la professió, no abandonarà mai els tres fills fidels. Allunyat de la muller que reposa, potser serà enterrat en terra forastera. Es el tribut d’incertesa que cal pagar sempre a la professió i ell no vol pas negar-s’hi. La professió, sempre exigent, té omnipotència i ell és el seu esclau, submís, agraït dels beneficis i oblidat dels esforços i dels sacrificis.

    El pas de Pep Andreu, o sigui Charlie, per la nostra ciutat, va permetre de descobrir, una vegada presenciat l’entrenament dels seus tres germans, les similituts dels números respectius. Charlie, després d’un plet, va haver de treure la lletra final de Rivels, el seu cognom de circ. Reclamat per Chaplin, va haver de substituir l’antiga americana irrisòria per un frac de bon tall, i el bombí, per un copalta rutil.lant. El número de trapezis, però, realitzat per Charlie, amb un àgil i un portor no familiars d’ell, és sensiblement igual al que executen, segons l’entrenament, els seus tres germans. El número còmic musical, a la vegada, resulta, segons alguns indicis, calcat l’un de l’altre, sense que cap dels dos executants se n’hagi volgut desentendre.

    Algunes fotografies dels tres Rivels reunits, trobades en programes estrangers, revelen que Celito du una semarreta molt semblant a la de Charlie, llarga gairebé fins a terra i escollada. La caracterització facial és, també, gairebé idèntica amb la del germà amb qui estan renyits: tota la part davantera de la cara fins a sota dels ulls, pintada de blanc; el nas, erecte i escapçat. Una nota propagandística, encara, d’un programa francés, presenta René, Celito i Rogelio, com a intèrprets de la trapelleria del pont i el pontet, executada per Charlie durant el seu pas per la nostra ciutat.

    La conseqüència de tot plegat, deixada apart d’estranyesa de no haver rebut els 3 Andreu – designació usada en el número dels trapezis – per la paròdia de Celito, la reclamació de Chaplin, sembla poder ésser que un pallàs, igualment com un artista cirquenc de qualsevol altra mena, no pot modificar el seu número o fer-lo nou, amb nous materials. Grock mateix, d’ençà que va separar-se d’Antonet fins a les seves velleses, va exhibir arreu del món un número sense cap modificació, sempre exacte a través dels anys, descomptats els canvis d’un llenguatge a l’altre. Els pallassos, en aquest aspecte, malgrat que es tracti de figures importants, revelen una manca d’inventiva evident, incapaços d’enriquir constantment el repertori. Antonet, potser, mestre de Grock, era l’únic que sabia superar-se sense parar, com a inventor fecundíssim de nous trucs, sense necessitat de manlleus aprofitats anys i anys. Al seu costat, en un altre terreny, només podria posar-se Chaplin, inexhaurible, l’únic geni autèntic que ha produit la història universal del cinema. Els quatre germans Andreu, en canvi, deixat de jutjar Polo, desconegut per nosaltres, posseeixen, és clar que amb una gran força, l’únic bagatge rebut del vell don Pere, escapat de casa als tretze anys, cap a una aventura que seria feconda, per no voler convertir-se en un fusteret d’Hostafrancs.

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